palpitación, en cada bosque siento
espero que me sea revelada
esa palabra de que estoy sediento.
Aguardo a que la diga el firmamento,
pero su inmensa boca está cerrada;
la busco por el mar y por el viento,
pero el viento y el mar no dicen nada.
Hasta los picos de los ruiseñores
y las puertas cerradas de las flores
me niegan lo que quiero conocer.
Solo en un corazón oigo un sonido
que a caso tenga un vago conocido
con lo que esa palabra puede ser.
Francisco Luis Bernardez
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